lunes, 28 de noviembre de 2011

19 de mayo, 2011
Aretha Franklin Day
En el històrico Chicago Theatre, la Reina del Soul, ponìa sus zapatos altos por primera vez, tras la suspensiòn de su gira a causa de una enfermedad, que no especificò y no fue necesario para que muchos oraran por su salud.
En el exterior, como en los conciertos de èpocas de mediados de los 90`s, mujeres elegantemente vestidas acompañadas con hombres vestidos con traje impecable, esperando a que el tiempo pasara para ingresar.
En el interior, una veintena de personas, la mayorìa rebasaba los 40 años, daban gloria a Dios por la salud de la Reina y contaban las veces en las que previamente la habìan visto en escena.
Si una mujer presumiò haber viajado solo para estar con la Lady Soul, desde un vecino Paìs, otra mujer destacaba lo mismo: abandonò su trabajo para viajar, aunque fuera en el mismo Paìs, solo para ver a la recuperada Reina.
La mayorìa de los presentes en el lobby eligieron el color negro para su encuentro o reencuentro con su Lady.
Las puertas se abrieron, se dieron las revisiones por seguridad y como si todos fueran jovencitos, subieron las escaleras casi corriendo.
El interior casi en penumbra, con tonalidades en rojo, le daban ese toque de glamour, de pelìcula antigua. Casi podìas sentir la historia filtrarse por las columnas del edificio. Y de pronto, ya estaban las butacas ocupadas.
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