Inusualmente el camión iba casi vacío.
Concentrada estaba en la versión digital del periódico.
Y es que ya pasaba de mediodía y no había leído nada.
De repente me entró la urgencia por saber qué había pasado, pues había salido temprano de casa.
Concentrada estaba en la versión digital del periódico.
Y es que ya pasaba de mediodía y no había leído nada.
De repente me entró la urgencia por saber qué había pasado, pues había salido temprano de casa.
En recriminarme estaba por no haber tenido tiempo antes de salir para leerlo o ir leyendo durante el regreso a casa, cuando sentí que algo tocó mi hombro izquierdo.
Dudé que fuera alguien. Según las últimas personas que subieron al camión no habían pasado la fila en la que estaba.
Pensé entonces que quizá la gorra de la chamarra resbaló un poco por el lado izquierdo.
El camión avanzaba, pero aún estaba lejos de donde me bajaría.
Volví a sentir que algo me tocaba el hombro.
No quise voltear bruscamente. Volteé mi cabeza casi en forma robótica.
Camisa gris, pantalón gris, pelo corto y un fleco largo en peinado juvenil.
No hubo un cruce de miradas.
Sus ojos, algo irritados estaban concentrados en el exterior.
No busqué que me viera. Si volteé fue porque quería saber si era algo o alguien.
Regresé a las noticias.
Una voz empezó a recitar: "mire, esa colonia está muy peligrosa, si entra en la noche ya no sale".